Hace apenas un mes que en nuestra Parroquia comenzamos la iniciativa de hacer de los viernes un día de Adoración del Santísimo. Comenzamos así la mañana con la Eucaristía a las 9.30 horas y después el Santísimo queda expuesto todo el día hasta que a la caída de la tarde, a las 7, tenemos nuestra oración comunitaria y posteriormente la Bendición del Santísimo, cerrando así el día. Aparte de los turnos fijados, son muchas las personas que a lo largo del día hacen un alto en su rutina para hacerle una visita al que es el centro de nuestra vida. Luego se retorna a la actividad diaria con energías renovadas.
A pesar del poco tiempo que venimos haciéndolo, la verdad es que esta actividad está calando profundamente en muchos de nosotros, que pasamos ya la semana anticipando la llegada del viernes para estar este rato junto a Jesús Sacramentado, y es que el tiempo que pasamos frente al sagrario verdaderamente transforma nuestra vida...



