En el evangelio de esta semana Lucas nos narra cómo Jesús propuso una parábola a sus discípulos para explicarles cómo tenían que orar siempre sin desanimarse. Es la parábola del juez injusto y la viuda importuna que todos conocemos.
En nuestra vida diaria encontramos con frecuencia a personas que cuestionan abierta o veladamente la importancia de orar; los mismos cristianos también en determinados momentos llegamos cuestionar la eficacia de la oración.
José Antonio Pagola nos ofrece una interesante y sabia reflexión que nos puede servir de respuesta a nuestra pregunta:
"Sin duda son muchos los factores que han provocado la devaluación de la oración en nuestra sociedad. No es algo casual que hayamos ido perdiendo capacidad para invocar a Dios y de dialogar sinceramente con quien es la fuente de nuestro ser.



